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Los Hijos son como barcos

Los Hijos son como los barcos…
Deben salir y vivir sus propias tempestades,
pero no olvides que los padres
son como puertos, a donde podrán siempre regresar
para cargar energías y seguir adelante.

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Señor, protege a mis hijos

Señor, que tus ángeles cuiden a mis hijos, protégelos de toda enfermedad o virus del ambiente, que haya un cerco protector dondequiera que vayan, cuando entren o salgan del hogar sean bendecidos, cúbrelos con tu sangre preciosa que derramaste en una cruz para salvación.

Señor, que mis hijos busquen hacer lo que es correcto, que sus pies no los lleven a lugares de maldad, guarda sus mentes de pornografía, de necedades, de planear el mal contra otros, líbralos de vivir en falsedad y en mentiras.

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Trata a tus hijos con cuidado: están hechos de sueños

¿Qué pasa si la experiencia demuestra que los secretos para criar a un niño sano y feliz se ocultan detrás de la simplicidad?

A veces, las pequeñas acciones y prácticas diarias son suficientes para hacer que el papel de los padres sea más ligero y agradable y para garantizarle al niño el crecimiento y la atención que merece. Con estos consejos aprenderás cómo tratar a tus hijos con mayor cuidado, ya que están hechos de sueños.

Obsérvalo y escúchalo

Los ojos son el espejo del alma y mirar al niño evitando la superficialidad le permite sentirse amado, bienvenido, sentir que existe y que existe por el amor de mamá y papá, el verdadero motor y la comida que desea.

1.Míralo a los ojos cuando te dirijas a él.
2.Bájate a su altura siempre que sea posible cuando quieras decirle algo.
3.Pregúntale a menudo cómo se siente: se sentirá escuchado y, a su vez, aprenderá a observar sus sentimientos y emociones.
4.Por ejemplo, cuando regresa a casa de la escuela o el jardín de infancia, evita preguntarle “¿Cómo te fue?” y, en cambio, pregunta “¿Cómo te sientes? ¿Cómo fuiste a la escuela esta mañana? “(Él se siente en primer lugar y siente que para mamá y papá es ante todo importante como individuo y no por lo que hace).

Siempre recuerda que no es un adulto

¿Cuántas veces hemos escuchado “Ya eres un hombrecito”, “¡No llores como niña!“? Dirigido a niños de tres a cuatro años de edad. Es importante que los niños puedan vivir plenamente su infancia: jugar, jugar y jugar, ser amados, servidos, ayudados, mimados, apoyados.

¿Cuántos adultos sabemos que no son autónomos emocionalmente, que llenan las brechas emocionales con la comida, el tabaco, que necesitan sentirse continuamente reconocidos desde afuera?

¿Cómo aplicar este consejo en la práctica? Aquí hay dos consejos importantes.

Evita la imposición “forzada” de reglas: el niño aprende con el ejemplo y con la imitación. La regla impuesta lo proyecta temprano en un modo adulto no adecuado para su edad. Por ejemplo, si deseas que se lave los dientes antes de acostarse a dormir, tómalo de la mano, ve al baño y empieza a lavarte los dientes tú, dándole la oportunidad de verte e imitarte.
Si quieres que aprenda o colabore, siempre debes involucrarlo a través del juego. Por ejemplo, limpiar el dormitorio puede convertirse en el juego de piratas que limpian el barco y luego serás el capitán, luego el centro, etc. Verás que al día siguiente te preguntará: “¿ Cuándo volveremos a limpiar la habitación, mamá?”

Haz que viva un ritmo diario armonioso

Para el niño, la rutina y los pequeños rituales diarios son fundamentales porque le brindan seguridad, lo orientan incluso cuando aún no tiene la noción del tiempo, le dan una sensación de límite dentro de la cual puede moverse con serenidad. Para lograr esta armonía puedes:

1.Hacer que las actividades realizadas a ciertas horas del día sean lo más similares posible de un día a otro.
2.Evitar cambiar de asiento en la mesa o comer una vez en la mesa, luego ocasionalmente en el sofá, etc.
3.Crear un ritual de buenas noches y un ritual de buenos días que acompañará a tu hijo suavemente para dormir o para reanudar el día.
4.Evitar los juegos que son muy animados por la noche a favor del silencio, la iluminación suave y las lecturas o los juegos tranquilos que no cargan energéticamente al niño sino que fomentan la calma y la transición al sueño.

Haz todo para estar tranquilo y feliz

El niño aprende por imitación y absorbe todo del ambiente sin la posibilidad de filtrar. Tener un buen ejemplo a seguir evita tener que gastar tiempo y esfuerzo con un método educativo antiguo de imposiciones, repeticiones, recompensas y castigos.

Tómate un poco de espacio para recargarte con las cosas que te gusten hacer: también tenemos un niño interior que nos pide atención.

Si eres alguien a quien le cuesta estar en paz y sentirse feliz, resuelve tus conflictos con el pasado y los rencores que tengas con los demás y contigo mismo: muy a menudo cuando nos enojamos con nuestros hijos, la verdadera motivación se esconde detrás de nuestra frustración y no en lo que pueden haber hecho ellos.

Evita comparar a tu hijo con los demás

El niño nace con extrema confianza en la vida y sus posibilidades, solo que a veces el adulto, sin saberlo, socava esta seguridad desde temprana edad, por ejemplo, cuando lo comparamos con otros (el niño cree que preferimos a los demás y comienza a perder confianza en si mismo).

Estos son los aspectos fundamentales que debes conocer para preservar la confianza de tu hijo:

1.Las comparaciones lo desmoralizan y lo hacen sentir incapaz e inferior: cada niño es único con sus talentos y sus debilidades. Decirle que mire a quién creemos que hizo mejor las cosas que él no hace más que desanimarlo y no lleva a nada.
2.El juicio lo disminuye: es perfecto como es. Si “hizo algo malo” en algo, probablemente sea porque le faltó alguna información al respecto, ya sea porque no lo hizo a propósito o porque estaba cansado o quizás distraído.

Sé abundante en comunicarle lo mucho que lo amas, lo que lo amas y lo maravilloso que es siempre.

Mantén su autoestima innata alta

Aceptar a los niños y jóvenes por lo que son es el principio para que siempre se sientan seguros, fuertes y capaces. Déjalo experimentar y aprender a través del juego, evitando estar demasiado cerca de él con explicaciones racionales de por qué o para qué.

Por ejemplo, si tu hijo quiere tocar la olla en la estufa, es inútil decírselo y explicárselo, tal vez incluso bosquejando una teoría sobre el calor. Si siente la necesidad de hacerlo, intentará satisfacer esa necesidad de todos modos.

Entonces, ¿qué puedes hacer? Deja que experimente (lo que no significa salir de la cocina y dejar que se queme). Puedes decirle con amor que puede tocar la olla pero con cuidado porque se quemará (mientras se está calentando en el fuego y aún no está caliente).

Esto activará sus recursos defensivos, sentirá el calor de antemano y avanzará con calma, pero mientras tanto, habrá logrado intentarlo, responder a su curiosidad y verificarlo en la práctica.

Dale tiempo de calidad

Más vale pasar dos horas con nuestros niños en completa presencia y total dedicación que un día entero de aburrimiento y frustración. Puedes comenzar tomando una hora en la que sientas que puedes estar a su disposición y sin pensar en nada más, simplemente quédate con él, complace sus juegos, escúchalo, diviértete junto a él, estos momentos quedarán para siempre en su recuerdo y en los tuyos.

Si tienes cosas que hacer y también tienes que cuidar al niño, haz lo posible por involucrarlo de una manera divertida. No le dés la oportunidad de pensar que la carga de la lavadora o la cena que debe prepararse son más importantes que él: habla con él mientras lo preparas o involúcralo, haciéndole sentir siempre primero.

Presta atención a sus miedos

Ya sea un niño o un adolescente, todavía no tiene la madurez interna para tratar de manera independiente lo que le asusta. Ridiculizarlo o burlarse de él cuando está preocupado por algo o tiene miedo no ayuda al niño a trascender sus temores. Asegúrate de que nadie lo ridiculice en el ambiente que lo rodea.

Y, por último, resuelve sus temores por él mostrándole cómo hacerlo a través de su ejemplo de neutralidad, lucidez y seguridad: tendrá mucha confianza y respeto hacia ti y tendrá las herramientas para completar su madurez emocional a fin de ser autónomo una vez que sea adulto.

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Mi hijo me enseñó a amar de verdad

Antes de tenerte en mis brazos pensaba que amaba, que sabía amar de verdad, pero ahora lo dudo porque contigo aprendí lo que el amor significa: Amar es dar, es darse sin condiciones.

Si tratara de enumerar las razones por las cuales te amo creo que no terminaría nunca. Sin embargo, esbozo en unas pocas líneas algunos porqués: Te amo hijo, porque respiras, porque sonríes, porque abres los ojos y me echas los brazos, porque me miras como nadie más lo hace en este mundo, porque estuviste dentro de mí y ahora puedo tocarte, porque eres un pedacito de tu papá y de mí, te amo simplemente porque existes, porque eres de verdad y estás en mi vida.

¿Cómo no amarte, hijo, si contigo descubrí el mundo de nuevo? Ahora la ternura, la pasión, la seguridad, la confianza, la alegría e incluso el miedo tienen otro significado. Ahora siento diferente, con más fuerza, con más pasión.

Contigo he descubierto que no hay montaña suficientemente alta, que no hay pruebas u obstáculos que me detengan, porque tú eres mi fuerza, eres el impulso que me ayuda a lograrlo todo.

Amar es dar

En mi pecho encontrarás todo el calor y alimento que necesites, también de allí surge todo el amor que generas en mí, y te juro que todo ese inmenso sentimiento es para ti. Estoy en este mundo para darte lo que necesites y quiero que sepas que en mi pecho siempre encontrarás todo el consuelo, la seguridad y el cobijo que necesites, no importa cuánto hayas crecido ni cuántos caminos hayas recorrido, en mí siempre habrá amor para ti.

Así es mi amor por ti, sin condiciones. Y no tengo condiciones ni espero nada más que amarte porque contigo descubrí que dar es más satisfactorio que recibir y que amar es más importante que ser amado, aunque el amor de verdad, tal como es el nuestro, es una relación perfecta que se nutre de tus dulces sonrisas y de tus suaves gestos, bebé. Solo con sentir tu dulce olor me siento fuerte para luchar contra el mundo si así fuera necesario.

No me canso de mirarte, hijo. Eres como un milagro ante mis ojos y es tu luz la que me invita a levantarme cada día de la cama, la que me da fuerzas para dar y dar cada día más y mejores cosas de mí, la que me invita a rectificar mi personalidad y a estudiar para ser virtuosa y darte buenos ejemplos.

El amor verdadero le ha dado sentido a mi vida

Cuando naciste, me hiciste testigo y partícipe del milagro más prodigioso que pueda presenciar: La vida. Y desde el momento en que te concebimos, tu papá y yo hemos encontrado un sentido diferente a nuestras existencias, tú nos hiciste trascender y por ti somos otros.

Y aunque ahora ríes y duermes plácidamente en mis brazos, sé que llegará el día en el que ya no podré cogerte en brazos como ahora, sin embargo quiero expresarte ahora que entre mis brazos siempre habrá lugar para ti.

En este momento también comprendo que debo cambiar, que tengo la importante misión de enseñarte qué es el amor y cómo amar y te doy gracias por existir porque eres mi maestro y todos los días me enseñas a amar de verdad.

Gracias a ti todos los días aprendo a ser más generosa, a ser paciente, a ser dulce, amable, atenta y honesta, y la verdad es que cada día redescubro esas virtudes en los demás, en el mundo que nos rodea.

Y ese es el mundo que te quiero mostrar, al que deseo entregarte porque aunque eres mi bebé precioso, sé muy bien que algún día te irás a  y por eso me esfuerzo desde ya para que seas un hombre de bien, un hombre que conoce el amor, que sabe cómo dar cariño. Mi misión es darte todo el amor del mundo para que tú luego se lo retribuyas a él.

El mundo es tuyo, hijo mío. Te lo comerás, estoy segura de eso. Verás delante de ti miles de maravillas porque tu espíritu de aventura, ese que también tenemos tu papá y yo, te invitará a recorrerlo palmo a palmo y a aprender que en cada niño, en cada mujer, en cada hombre y en cada anciano hay amor, sin importar cuán escondido esté. Sé que tú lo verás porque has aprendido amar de mí y de tu padre, quienes te honramos a cada segundo.

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Carta para mis Hijos

Hoy quiero regalarles algo hijos míos, que espero lo guarden mientras vivan… No quiero que los pongan nunca en un rincón, son para que los utilicen todos los días. Tienen que estar siempre con ustedes, para que puedan regalárselos a sus hijos también a su debido tiempo.

No los guarden, úsenlos. No los ignoren, llévenlos siempre presentes. Son de su madre, con todo su amor.

Les regalo la Fe, para que crean en Dios. Les regalo el amor, para que lo vivan profundamente en todos sus ámbitos y les colme los sentidos. Les regalo la esperanza, para que nunca se den por vencidos y siempre su llama permanezca encendida en los momentos más difíciles de su vida.

Les regalo la amistad, para que sepan valorar a sus amigos y siempre se encuentren arropado por ellos. Les regalo la alegría, para que luzcan siempre una sonrisa en su cara y sean felices. Les regalo la fuerza, para que luchen siempre firme por sus convicciones. Les regalo la empatía, para que se sitúen siempre en el lugar del “otro”, eso les reconfortará su vida.

Y estos más…
Les regalo la honestidad, la humildad, la sinceridad, la perseverancia, para que nunca se olviden quienes son, de dónde vienen y a dónde van… Cuando estaban en mi vientre, Dios me entregó estos presentes para ustedes, hay alguno más, pero ya se los entregaré después. A mi, Dios también me hizo varios regalos, los más maravillosos de mi vida…USTEDES!!

Siempre velaré por todos, como Dios vela siempre por nosotros. Guarden sus regalos toda tu vida y serán dichosos.

De su madre, con amor.

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Abrazar, consolar y atender no es malcriar, también es educar

Malcriar no tiene nada que ver con consolar, con atender necesidades, con apagar miedos o nutrir con abrazos o caricias. Quien “mal cría” es quien no hace caso y abandona, quien comete el error de pensar que la mente de un bebé es como la de un adulto que entiende de manipulaciones o chantajes.

En un interesante estudio sobre inteligencia afectiva se demostró que lo que más experimentan los bebés a lo largo del día es dolor psicológico. Mucho más que el dolor físico. Es sin duda un detalle que vale la pena tener en cuenta: el sufrimiento emocional de los más pequeños tiene que ver con factores como el hambre, el miedo o la sensación de inseguridad.

Son factores instintivos que implican un malestar auténtico, y esto es algo que cada niño va a demostrar de un modo particular y diferente a los demás. Habrá bebés más demandantes que otros y por ello, como madres, hemos de entender la realidad particular de cada criatura sabiendo que quien atiende necesidades no malcría. Que ofrecer seguridad y estrategias es educar.

Te invitamos a profundizar en este tema que en ocasiones, suscita cierta polémica. 

CONSOLAR, EL ARTE DE ENTENDER NECESIDADES

Si un amigo nuestro llora no lo dejamos que lo haga hasta que se agote. Si nuestra pareja, nuestra hermana o nuestro padre lloran no los dejamos en una habitación hasta que se les pase. ¿Por qué hemos de hacerlo también con nuestros hijos?

Consolar es el arte excepcional de saber intuir necesidades y saber desplegar adecuadas estrategias de atención para sanar esos dolores psíquicos o emocionales. Por ello, en ocasiones, no basta con decir “cálmate, no pasa nada”, para un niño pequeño lo que confiere mayor poder de consuelo es el contacto físico y ese tono de voz capaz de hablar con calma y cercanía.

Son pequeñas cosas que generan auténticas improntas en el cerebro de un bebé que está madurando y donde cualquier estímulo, así como cualquier carencia, va a determinar su posterior desarrollo. Veamos más aspectos de interés.

LA SABIDURÍA DEL “BIENCRIAR”

Los términos son importantes en nuestro lenguaje, pero en ocasiones las expresiones más populares suelen ver siempre comportamientos patológicos donde solo hay procesos naturales. Es muy posible, por ejemplo, que también tú te hayas visto en la situación de tener que soportar los comentarios de tus amigos o familiares cuando coges en brazos a tus hijos para aliviar su llanto o su enfado.

“Lo estás malcriando”, nos dicen. Nosotras callamos sabiendo que no es así, porque entendemos que un refuerzo positivo en el instante acertado evita rabietas, reduce el estrés y consigue que nuestros niños se sientan más seguros para ir explorando su entorno a su ritmo.

-La sabiduría del biencriar sabe que que las consecuencia del llanto prolongado y no atendido trae efectos no deseados. Desde el punto de vista neurológico lo que ocasiona es que haya estrés, y un nivel elevado de cortisol altera la química de los neurotransmisores, se intensifica el miedo y una mayor necesidad de atención.

-La sabiduría del biencriar sabe que consolar, abrazar y “estar presente” mejora el vínculo con nuestros hijos. Nuestros niños van a necesitar de este apego seguro a lo largo de sus tres primeros años. Es una etapa donde sus necesidades vitales suelen ser simples pero esenciales: seguridad, afecto, reconocimiento y disfrutar de estímulos enriquecedores con los que favorecer la conectividad neuronal.

Un niño al que se le deja llorar hasta que se agote o al que no recibe abrazos o caricias es un bebé que construye una idea del mundo algo hostil, un escenario del que “siempre estará esperando cosas”, un mundo del que defenderse a veces con ira, o del que esperar refuerzos con los que encontrarse a sí mismo.

No es lo adecuado.

PROMOVER EL DESARROLLO EMOCIONAL PARA AYUDAR A CRECER

La educación emocional no empieza cuando un niño es ya competente a la hora de comunicarse, cuando hemos ya de poner reglas, de marcar límites y negociar normas. Un bebé de ocho meses que nos tira del pelo cuando se enfada es una persona que busca canalizar su rabia y su frustración.

-La educación emocional empieza desde el primer día en que dejamos a nuestro bebé en la cuna después de llegar del hospital. Después de dar a luz. No podemos olvidar que el primer anclaje emocional se origina nada más nacer, con ese primer contacto piel con piel entre el bebé y su madre.

-La lactancia materna es un pilar maravilloso para seguir construyendo ese vínculo que transmite seguridad, calma y bienestar. Más tarde, el arte de consolar de manera respetuosa le permitirá seguir creciendo en seguridad.

-Atender las reacciones negativas tampoco es malcriar. El niño de dos años que tira un juguete al suelo con rabia o que araña a su hermano o a su madre, esconde una emoción que lo sobrepasa y que hay que saber canalizar, entender y gestionar.

La tarea de entender emociones y trabajarlas es algo que requiere paciencia e intuición, algo que nunca deberemos pasar por alto “solo porque son pequeños”. Las cosas pequeñas de ahora pueden transformarse en grandes abismos el día de mañana, por ello, es necesario que prestemos atención, que los alimentemos con emociones positivas poniendo en práctica el arte del biencriar.

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Abrázame, hijo mío

Abrázame, hijo mío.
– ¿Qué pasa, mami?
– No pasa nada, cielo. Necesito sentir los latidos de tu corazón.

Voy a contarte algo que ahora no entenderás, pero que cuando seas mayor y lo leas, quizás entonces me comprendas bien.

Dime, mami.

Quiero que sepas que pase lo que pase, yo siempre estaré aquí.

Que siempre podrás volver a mis brazos. Cuando tengas miedo, cuando te asuste el mundo, cuando necesites que te diga lo mucho que te quiero, aquí estaré.
Cuando la vida se complique, cuando te equivoques, cuando escojas un camino erróneo, aún en esos momentos aquí estaré.
Cuando alguna de tus primaveras no veas salir el sol, cuando anheles mi calor, aquí estaré; Cuando te sientas diferente, extraño; cuando alguien te rechace por ser excepcional; cuando quieras encontrar un refugio, aquí estaré.
Cuando tus pies se cansen de caminar y necesites que te sujete en mi regazo. Cuando quieras que te acompañe en tu viaje, aquí estaré. Cuando tu memoria te lleve a tu infancia, y quieras recordar lo especial que fuiste para mí, aquí estaré.
Cuando yo me haya ido, cierra los ojos y piensa en mí.

Esté donde esté, aquí estaré, siempre.

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Historia del niño y su mochila de 'Frozen' que demuestra cómo los adultos “contaminan” a los más pequeños.

Una historia que vale la pena leer y que como padres deberia hacernos reflexionar.

Mi hijo de 5 años lleva su mochila de Frozen a la escuela, y cuando íbamos camino a la escuela venía una niña con su mamá y la niña le dice «mira que bonita su mochila», y la señora responde «pero es de niña» y yo pensé: «¿o sea si a mi hijo le gusta la película de Frozen lo hace ser una niña?» En su salón le han dicho «que bonita mochila», porque son niños pequeños, aún tienen inocencia, aún conservan su pureza… Los niños nacen sin complejos, sin prejuicios, ellos no nacen machistas o feministas, los adultos los hacemos así, los padres los hacemos así, los contaminamos, los llenamos de prejuicios tontos; cuando llegamos a la escuela mucha gente se nos queda viendo, unos para bien, otros se ríen y cuchichean, pero mi hijo se siente feliz con su mochila y a quien le ha cuestionado porque mochila de niña, responde: «no soy niña pero me gusta mucho Frozen, eso no me hace niña».

Amo a mis hijos, y tienen grandes valores, estoy educando hombres, no acomplejados.

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La inteligencia se hereda de la madre, así dicen las investigaciones

A las mujeres nos importa mucho que el hombre sea inteligente, quizá tratamos de mejorar la descendencia. Sin embargo, al parecer los genes relacionados al intelecto son heredados de la madre, lo cual es muy comprensible.

La ciencia ha puesto en evidencia que de hecho si existen hombres inteligentes, esto se debe a que sus madres le transmitieron esta capacidad. De alguna manera, hemos recuperado terreno en cuanto las brechas de género impuestas en la sociedad.

 

En consecuencia, se llevan el mérito las madres solteras quienes acaparan todo lo valioso. Nada de buscar hombres inteligentes para procrear fenómenos intelectuales, ese trabajo es nuestro.

Se cree que algunos hombres quizá se sientan seducidos por la inteligencia femenina. En tal caso, es probable que cierto instinto natural esté buscando realizar una mejor conexión genética. Es una buena idea intentar mezclar la inteligencia que él heredó de su madre con la que tú heredaste de la tuya.

La teoría explica que ciertos genes a los que los científicos llaman “genes condicionados” reaccionan de una manera distinta dependiendo de su origen. En consecuencia, de alguna forma tienen una marca que permite rastrear su propia ascendencia para poder activarse de ser posible en su descendencia.

No obstante, los genes condicionados solo son reconocidos como tal cuando son herencia materna. Por lo tanto, cuando aparece por medio de la herencia paterna, aun cuando sea el mismo, este pasa desapercibido. Lo mismo puede ocurrir con otro tipo de genes, que solo se activan cuando provienen de la herencia paterna.

Ya de antemano se sabía que la inteligencia era heredada, más se desconocía que tuviera un único origen. Se pensaba que tendría un aporte parejo o que podría alternar dependiendo de factores sin identificar. No obstante, se descubrió que las células de la madre, siempre tienden a dirigirse hacia el cerebro.

Investigaciones previas determinaron que los genes femeninos contribuyen notablemente en la evolución del pensamiento. Debido a que los genes de inteligencia se encuentran especialmente en el cromosoma X; las probabilidades de que se herede de la madre son mayores. No obstante, es posible que el cromosoma X, pueda pertenecer en este caso a la herencia paterna.

Por su parte, todos los daños cerebrales relacionados a las habilidades cognitivas se encuentran registrados en el cromosoma X. En consecuencia, como la madre es portadora de dos cromosomas X, tiene el doble de probabilidades de ser la responsable.

El estudio

Para realizar esta investigación, los científicos intentaron crear ratas modificadas  para que poseyeran solo genes de la madre o solo genes del padre. No obstante, el resultado fue adverso, todos los embriones murieron al ser implantados en el vientre materno.

Esto condujo a un descubrimiento peculiar: existen genes condicionados de origen materno que permiten el desarrollo del embrión. Por su parte, otros genes paternos son necesarios para dar lugar a los tejidos que conforman la placenta.

Los científicos dedujeron que probablemente la importancia de estos genes en la formación del feto también se extiende a elementos igual de relevantes. Dicho esto, hipotéticamente las funciones cerebrales podrían estar conectadas con la evolución de estos genes.

Finalmente lograron la manera de demostrar tal importancia. Modificaron parte de los genes, experimentando con ratones cuyo contenido genético era predominantemente de uno de los progenitores.

Los resultados fueron los siguientes: los ratones con mayor parte de genes materos tenían cerebros y cabezas más grandes. Por el contrario, aquellos con mayor contenido genético del padre, tenían cerebros diminutos al igual que sus cabezas. Sus cuerpos tampoco eran proporcionales, los de cabeza más grande tenía cuerpos pequeños y viceversa.

Más adelante notaron que aunque las células de ambos progenitores se encontraron en el cerebro. Las del padre estaban concentradas en áreas relacionadas con la alimentación, la agresividad y la supervivencia en general. Mientras que las células de la madre predominaban en la áreas del cerebro que controlan las funciones cognitivas.

La inteligencia no solo se hereda

Se tiene entendido que la inteligencia es hereditaria en un promedio de 40% a 60%, el resto se encuentra en la estimulación y el entorno. Por lo tanto, pese a que heredamos generalmente esta capacidad de la madre, ella puede ayudarnos de otro modo.

El desarrollo intelectual tiene que ver mucho con los estímulos que recibimos del exterior, el apoyo emocional y la seguridad que sentimos. En consecuencia, la madre nos brinda un espacio para que desarrollemos nuestras capacidades. Por medio del apego seguro, nos sentimos más motivados y en confianza para explorar y perseverar.

La madre nos anima a que no decaigamos y nos enseña a resolver problemas. Esto es conveniente para tener tolerancia a la frustración y fortalecer nuestras capacidades. La forma en que nos relacionamos con nuestras madres, permite el crecimiento en algunas partes del cerebrosegún los investigadores.

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